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fundamentalmente lo espontaneo, sin cortapisa alguna , ni falsos formalismos, ni tapar, ni disfrazar la verdad

apartando la hipocresía, la simulación, los intereses creados. También lo que se venga en gana, con respeto
por supuesto, si cabe y es merecido....

martes, 24 de junio de 2014

Luis Suárez vuelve a morder...

Suárez disimulando su exabrupto, mientras detrás, el rival mordido se toma donde el uruguayo clavara sus dientes
 OPINIÓN

El señor Mordancio demuestra nuevamente sus bajos instintos

Juan Yánez

                              Así a dentelladas no se debe hacer fútbol, ni nada deportivo, ni tampoco nada que exija un mínimo de civilidad. Sin embargo no lo cree así Luís Suárez, quien descarga sus frustraciones mordiendo a sus rivales. (por esta falta ya fue castigado en tres oportunidades). Flaco servicio le está haciendo este jugador a su selección, la Uruguaya, a quien a pesar de ganar el partido ante Italia, quedó en el público de millones de personas en el mundo entero, quienes siguen el mundial a través de la televisión, un sabor a injusticia ante una ofensa no  castigada.  Lamentablemente el referí no tuvo la menor consideración al no dignarse a atender el reclamo del jugador agraviado y en ello faltó, porque correspondería desde todo punto de vista ser penalizado el incidente.  La cosa seguramente no terminará allí, ya los medios se han ocupado del suceso, lo suficiente como para que Suárez no se vaya "liso", ante esta maliciosa vulgaridad  de marca mayor. Es más, el resultado podría haber sido diferente si el árbitro hubiera aplicado el mismo correctivo con el jugador uruguayo, con el que empleara al expulsar, con anterioridad, al italiano Marchisio por una falta, con la que hubiera sido suficiente una tarjeta amarilla. Hechos de esta naturaleza empañan este costoso y tan jactado mundial  de fútbol.

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 Luis Suárez vuelve a morder... 

El delantero uruguayo, que ya atacó a otro jugador cuando militaba en el PSV y el curso pasado a Ivanovic, del Chelsea, asesta una dentellada a Chiellini durante el Uruguay-Italia

EL PAÍS Madrid 24 JUN 2014 - 20:59 CET91

Luis Suárez volvió a ser caníbal. Los 10 partidos de sanción que la federación inglesa le infligió por morder a Ivanovic, central serbio del Chelsea, no parece que haya servido para que el ariete del Liverpool se lo piense dos veces antes de volver a hincar su dentadura en un jugador rival. Esta vez la víctima fue Chiellini, central del Juventus, y el escenario un escaparate sin igual: estadio Das Dunas, en Natal, en el último suspiro del partido que dejó fuera del Mundial a Italia.

Tampoco la de Anfield fue la primera. La agresión del uruguayo tiene un precedente. En 2010, cuando jugaba en las filas del Ajax, mordió casi a la altura del cuello a Bakkal, centrocampista del PSV Eindhoven y fue sancionado con siete partidos. 17 encuentros sin jugar no han sido suficientes para el charrúa.

En Inglaterra la agresión causó un revuelo formidable. El primer Ministro del Reino Unido, David Cameron, a través de un portavoz, intercedió para reclamar una dura sanción para el jugador. E incluso Adidas, uno de sus patrocinadores, criticó con dureza el comportamiento agresivo.

Chiellini muestra la marca de los dientes de Suárez, tras el mordisco.
Suena ahora a premonición el titular del The Sun que invitaba a los ingleses a “devolver el mordisco” a Uruguay, en clara alusión a los antecedentes de Suárez. Sin embargo, Uruguay acabó por comerse al combinado de Hodgson (2-1) y el mordisco solo volvió en boca del de siempre: el hambriento de goles y, por lo que parece, de otro castigo ejemplar.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Arepera terrorista

Massiel Pacheco, humilde trabajadora informal, acusada injustamente como terrorista por el terrorismo de estado

Clamemos porque Massiel Pacheco sea tratada como ciudadana

ALBERTO ARTEAGA SÁNCHEZ |  EL UNIVERSAL
miércoles 21 de mayo de 2014  12:00 AM


Massiel Pacheco, una modesta mujer del pueblo, que se desempeña como trabajadora informal en un puesto de arepas, fue detenida como presunta terrorista por el hecho de haber entregado un bolso que encontró junto a sus implementos del oficio, al parecer con algunos niples, sospechosa por ello de tan grave hecho punible.

Encarcelada, sometida a proceso, liberada y obligada a presentarse cada 8 días, con su carrito de arepas confiscado, se ve ahora sometida a juicio penal por terrorismo.

En un país en el que los traficantes de drogas resultan impunes, los homicidas se pasean por las calles y los secuestradores tienen patente de corso para delinquir, una humilde y digna trabajadora del pueblo que solo se propuso entregar un paquete sospechoso, se ha visto envuelta en la maraña de la "justicia penal venezolana", en los "mejores tiempos" de la Ley sobre Vagos y Maleantes.

Esto me recuerda una oportunidad en la que habiendo encontrado en un parque a un niño que resultó atrapado en un aparato de diversiones y con lesiones en su mano, llevado por mi mujer y por mí a un puesto asistencial, la "autoridad" allí presente pretendió dejarnos detenidos para averiguar lo ocurrido, habiendo cumplido con un deber que, de no hacerlo, nos hacía responsables de delito, según la regla no escrita pero sagrada de que "si hay un herido tiene que haber un preso".

Si no fuera tan trágico y no supiéramos la carga de vejamen y sufrimiento que comporta la justicia venezolana, túnel en el cual se entra y no se sabe cuándo, ni cómo se sale, valdría simplemente la anécdota, como en el caso de Hendrix Sánchez, a quien "la gracia" de interrumpir el discurso de Maduro en la Asamblea le resultó la amarga morisqueta de ser acusado como responsable de crimen organizado y sufrir aún -eso entiendo- una prisión que puede prolongarse sine die.

La justicia penal se ha convertido en un siniestro recurso para doblegar, intimidar, amedrentar y mantener contra la pared, aterrorizada, a la mitad de la población que está, sin querer, en la ruleta rusa de las imputaciones penales.

Se han inventado delitos, se abusa groseramente de las normas penales, se arremete con la fuerza contra cualquier disidente y, como regla general, se somete a la población al terrorismo de Estado, por el cual se puede ir a la cárcel sin razón alguna y quien "resulta beneficiado por la gracia del Soberano" y queda en libertad condicional, no puede declarar a los medios y debe presentarse cada ocho días ante los tribunales como un vulgar delincuente.

Esta situación extremadamente grave debe ser corregida. Sin duda resulta paradójico que un Estado que se define de Derecho y de Justicia, ni hay derecho ni hay justicia. Justicia no hay, ya que no existe en la tierra y el camino para tratar de alcanzarla en alguna medida, que no es otro que el derecho, se encuentra más torcido que nunca.

No imploremos justicia para Massiel Pacheco. Solo clamemos porque sea tratada como ciudadana de un país en el que reina la arbitrariedad, el abuso de poder y la más absoluta anomia. 

as@arteagasanchez.com

EL BLOG OPINA

                                En Venezuela el único y el más infame terrorista es el gobierno de maduro...

sábado, 26 de abril de 2014

Maduro el estadista



Se está frente a un Presidente que se formó en un pensamiento que ve al otro como un enemigo

FRANCISCO OLIVARES |  EL UNIVERSAL
sábado 26 de abril de 2014  12:00 AM

                                 El presidente Nicolás Maduro nunca será un estadista y difícilmente un líder que en esta etapa difícil que vive Venezuela, pueda encontrar caminos que al menos permitan la convivencia entre los venezolanos y se atiendan los principales problemas económicos y sociales que sufre la ciudadanía.

Ello no ocurre especialmente por la baja calificación profesional que se le recuerda a cada momento sino por su ideología cerrada con profunda influencia cubana, que estructura su conducta y lo exponen como un hombre de visión unidireccional. Otro elemento que le frena cualquier iniciativa es la presión que ejerce su entorno político, la mayoría de los cuales se han enriquecido con la revolución y su prioridad es la defensa de su "modo de vida".

En el foro promovido por Cedice, en el que el invitado central fue el escritor Mario Vargas Llosa, una de las oradoras, la alemana Birgit Lamm, directora de la Fundación Fledrich Naumann, expresó: "soy de un país donde el socialismo tuvo mucha importancia y después de la caída del Muro de Berlín pensé que estaban claras sus consecuencias. De más de sesenta experiencias socialistas en el mundo, ninguna fue exitosa".

Esos sesenta fracasos se sostuvieron mediante la destrucción del enemigo y de cualquier pensamiento distinto a quienes dirigen el Estado socialista.

De allí pues que sentar a Nicolás Maduro en una mesa de diálogo y lograr reivindicaciones no es tarea fácil por que se está frente a un jefe de gobierno que se formó en un pensamiento que ve al otro como un enemigo a doblegar o destruir, que no concibe la idea de convivir, conceder espacios y menos reformular sus políticas.

El jueves se daban las cifras de inflación de 79,3 % en alimentos, los 3.192 homicidios del primer trimestre y la escasez de productos llegando a 40%.

La camisa de fuerza del socialismo madurista tiene un año sin tomar decisiones. Las pocas industrias que quedan registran descenso, las multinacionales hacen maletas y a los empresarios venezolanos les cierran los créditos en el exterior esperando que les reponga las divisas adeudadas.

Maduro hace intentos pero tiene temor de tomar medidas que puedan ser calificadas de liberales. La cúpula que con él gobierna se ha enriquecido gracias al control de cambio y a las restricciones económicas. Este sector no quiere modificaciones en el esquema cerrado. Han comprado empresas y medios de comunicación, se han enriquecido con el contrabando, como contratistas del Estado o como proveedores con empresas de maletín que operan desde el exterior.

Para ellos el socialismo no ha fracasado, por el contrario ha sido "un éxito económico".

@folivares10

EL BLOG OPINA

                                  En este mundo hay pueblos y pueblos; éste del que formamos parte, es un pueblo afortunadamente sano, con algunas virtudes y no pocos defectos. Ni mejor ni peor que cualquier otro, pero lamentablemente factible de engañar, muchas veces, -a sabiendas de los engañados-  por que gustamos  lo fácil y regalado, viables de seducir con falsas promesas y quimeras. La historia ha dejado prueba de esta apreciación desde siempre, pero el pasado reciente es nuestra referencia en esta nota y hoy más que nunca los gobernantes de turno se dan el lujo de hacer lo que se les ocurre o mejor dicho, lo que se les viene en gana, con el mayor desparpajo y el irrespeto más irreverente, propio del más vulgar forajido.

Triste realidad, seres groseros, incapaces de hacer algo bueno, de la más baja calificación, mentes aturdidas que ostentan poder, vestidos con ropa de democracia, muchos de ellos matones profesionales, ignarios que se creen sabios y pare usted de contar. 

Clara y precisa es la nota de Francisco Olivares, pero ahora como están las cosas se necesita mucho..., tanto que estos mensajes solo llegan a aquellos que todavía piensan que vamos de franca caída por un profundo barranco, al que todavía no se le vislumbra el fondo..., definitivamente, solo letras, en edición impresa, papel y tinta,  más leña para el fuego...

lunes, 17 de marzo de 2014

El tanque de guerra que se encuentra en el parque del Ejército en Mérida (Venezuela) fue pintado de rosado



Merideños manifestaron contra la represión y la tortura
El tanque que se encuentra en el parque del Ejército fue pintado de rosado hace semanas atrás y en esta oportunidad, los merideños le pidieron a este componente de la Fuerza Armada Nacional actuar contra un gobierno dictatorial como consideran los manifestantes que es el del presidente Nicolás Maduro.

NORA SÁNCHEZ |  EL UNIVERSAL
domingo 16 de marzo de 2014  04:28 PM


Mérida.- Este domingo en horas de la mañana, los merideños volvieron a protestar pacíficamente frente al Parque del Ejército, ubicado en la avenida Andres Bello, sector Las Tapias de la ciudad de Mérida.

La manifestación fue en contra de la represión y la tortura, la cual dijeron es dirigida desde el gobierno de La Habana.

El tanque que se encuentra en el parque del Ejército fue pintado de rosado hace semanas atrás y en esta oportunidad, los merideños le pidieron a este componente de la Fuerza Armada Nacional actuar contra un gobierno dictatorial como consideran los manifestantes que es el del presidente Nicolás Maduro.

La protesta generó el colapso del tráfico vehicular a lo largo de las avenidas Urdaneta y Andrés Bello.

El sábado también hubo manifestaciones pacíficas con globos blancos en el sector Pie del Llano y en la misma los merideños pidieron la liberación de los presos políticos y el cese de la represión, lanzando los globos al aire.

Intentaron derribar barricadas

En horas de la mañana, tanquetas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la ballena de Polimérida, junto a patrullas motorizadas, llegaron al sector Paseo La Feria a derribar las barricadas que allí se mantienen.

Hubo enfrentamientos entre los vecinos y la fuerza pública, mientras los habitantes caceroleaban la acción de derribar las barricadas, las cuales volvieron a ser levantadas por la comunidad.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Julián Centeya, el hombre gris de Buenos Aires


SERIE: RECORDANDO A UN INOLVIDABLE PERSONAJE DE BUENOS AIRES

Como se sabe, Julián Centeya fue el seudónimo más conocido del poeta Amleto Enrico Vergiati, nacido en Parma, Italia, en 1910 y llegado a playas argentinas doce años más tarde. 

Su padre había sido periodista en el diario socialista "Avanti", de Parma, y se vio obligado a emigrar con su familia ante el arrollador avance de los "camisas negras" mussolinianos. Al no conocer el idioma, debió ganarse la vida entre nosotros con el bíblico oficio de carpintero. Hay varios poemas donde su hijo lo recuerda. El más célebre es aquel que empieza: "Quisiera amasijarme en la infinita / ternura de mi barrio de purrete, /con un cielo cachuzo de bolita / y el milagro coleao del barrilete".

En Buenos Aires el joven Amleto cursa hasta el tercer año en el Colegio Nacional Rivadavia, del que también habían sido discípulos sus amigos Cátulo Castillo y César Tiempo. Expulsado por mala conducta, según algunos, dejado libre por sus continuas "rabonas", según otros, abandona el hogar paterno y comienza una vida azarosa, viviendo en pensiones de mala muerte, comiendo salteado y practicando el periodismo bohemio de la época, al tiempo que confraterniza con poetas, prostitutas, curdas, ladrones y cafañas en "bodegones turbios de humo agrio" y otros antros más sombríos de una ciudad sumida en las abyecciones sociales y políticas de la Década Infame. En esas andanzas por las redacciones más diversas, usó distintos seudónimos - Juan Sin Luna, Enrique Alvarado, Shakespeare García- pero en 1938 escribe una milonga en que inventará su nombre definitivo: "Me llamo Julián Centeya, / por más datos soy cantor. / Tuve un amor con Mireya. / Me llamo Julián Centeya, / su seguro servidor". 

Todavía en 1941 firma como Enrique Alvarado su libro de poemas negros "El recuerdo de la enfermería de San Jaime": "Qué hago yo con el recuerdo de la enfermería de San Jaime/ puesto que tú me has dejado con el recuerdo de la enfermería de San Jaime. / Mira: tengo la cara sucia de llanto.../ ¡Ah! Si tú supieras qué triste resulta vivir así, / siempre así, / teniendo entre las manos / el recuerdo de la enfermería de San Jaime...". Acotemos que enfermería de San Jaime o "St. James infirmary" llamaban los negros norteamericanos al lugar donde se expendían bebidas alcohólicas. Y éstas y el tabaco –para desesperación de su mujer, Gori Omar- fueron los mejores amigos de bohemia del poeta callejero.

En los años del peronismo –pleno empleo y buenas remuneraciones- el peregrinar de Julián de pensión en pensión (y de desalojo en desalojo) se fue sosegando. Pero en 1955, pese a que jamás ostentó pensamiento partidista alguno, "la irresponsabilidad oficial situó en la calle a multitud de periodistas", y entre ellos a él.
En compañía de otro inolvidable: Aníbal Troilo
"Puchereó", como lo había hecho tantas veces en su vida, refugiándose en el mundo del tango, presentando alguna orquesta en un boliche, borroneando rápidas glosas radiales. "No haber tenido nada fue su todo", como el mismo escribiera de su amigo Dante A. Linyera. 

Por esos años lee mucho y "medita" los poemas lunfardos de "La musa mistonga", libro que en 1964 le editan los hermanos Freeland en su colección "Filólogos del habla popular". En el prólogo al mismo, Julián revela su arte poética: "Yo no descubro nada, menos invento. Repito. Recuerdo. Hago, y no como ejercicio, memoria. A ello sucede el verso, manera de revelar por fuera lo que llevo adentro y lo hago, sí, en un lunfa al que le confiero primitividades de historia, no sin dejar de prestarle la oreja, a lo que tiene de actual, de inmediato, de reciente". 

Su segundo poemario lunfa, "La musa del barro", se lo publica una editorial más distinguida, Quetzal, y lo presenta la novelista Martha Lynch. Para 1968 los intelectuales argentinos han empezado a revalorizar a los escritores populares. Y Julián lo es en grado sumo. Basta leer sus poemas "Mi viejo", "Pichuco" y "Atorro", para comprobarlo. O su estremecedor "Muerte del punga": "La muerte lo pungueó en el conventillo, / quedó en el patio de crispada zurda; / venía de lejo el canto de los grillos / y entraba el tano Giacumin en curda". Sin olvidarnos de aquel magistral soneto a Aníbal Troilo, por él bautizado "Bandoneón mayor de Buenosaires": "Estás en el dolor impar del amasijo / que refundió tu cuore en alba y luna. / En tus manos el fueye es una cuna / y en ella desvelao te mira un hijo. // Estás en el misterio profundo de la cosa, / cerrás los ojos para ver por dentro. / No sé con qué carajo hacés la rosa/ del barro inaugural que vino al centro.// Me verdugueás, ¿sabés?, lleno de asombro/ cuando te escucho con la luna al hombro / traer del tango elemental el eco // con luz de pucho y copa levantada / en el boliche aquel de la cortada / tan cordial y tan nuestro como el queco".

No volvió a publicar otro libro de poesía y recién en 1978, póstumamente, aparecen dos recopilados en uno: "La musa maleva" y el surrealista "Piel de palabra" o "El ojo de la baraja izquierda". 

Pese a ser un hombre de tango, Julián no escribió mas de cincuenta letras de tangos, valses y milongas. Y a contramano de su bohemia, su capacidad de trabajo fue inmensa. Como periodista llegó a trabajar en cinco publicaciones a la vez. Escribió sobre cine, deportes, costumbrismo, tango, lunfardo, información general. Fue glosista, animador, conductor, libretista radial y, en sus últimos años, comentarista televisivo. "Tarde –como él mismo decía-, ahora que estoy flaco y fulero".

Su novela "El vaciadero" – una cruda inmersión en la quema de basura de Villa Soldati- se publicó en 1971. Alguna vez habrá que volver a ella, a sus breves y dramáticas escenas, a sus personajes delineados con maestría, a la atmósfera agobiante y tortuosa que le imponen esas regiones marginales de Buenos Aires.

Julián Centeya murió una madrugada de julio de 1974 en una residencia geriátrica, solo. 

Han pasado 33 años de ese día, "la alta edad de su silencio", como él mismo podría haber escrito, y hoy Norberto Galasso le rinde homenaje con este pequeño gran libro en el que se reconstruye con arte y con amor la estatura poética y humana del Hombre Gris de Buenos Aires. 

Como síntesis se puede afirmar que Julián fue un poeta (y de los buenos) en el papel, pero más lo fue en la vida. Lo mejor de su talento, ¿qué duda cabe?, quedó en el genial chisporroteo repentista de su palabra, vertida dispendiosamente en programas de radio, conferencias y charlas con amigos en cafés de madrugada. Esta anécdota que trae Galasso, ahorra cualquier otra disquisición. Julián que como Cátulo Castillo amaba a los perros, tuvo uno llamado Chango que cierta vez lo mordió. "Me mordió fulero, ¿sabés?... Se juntaron los vecinos… Empezaron a gritar… que estaba rabioso… Que tenía que llevarlo al Pasteur. ¡Al Pasteur! Y yo no lo llevé… ¿Cómo iba a meter en cana a mi propio perro…?". 



Fuente: www.lacoctelera.com/temas_argentinos

domingo, 13 de octubre de 2013

Las amenazas de un legislador argentino a una policía


El candidato a diputado nacional Juan Cabandié esgrimió su pasado como víctima de la dictadura durante la discusión con una agente

FRANCISCO PEREGIL Buenos Aires 

Al principio, la agente de tráfico no sabía con quién estaba hablando. El conductor se llamaba Juan Cabandié, candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria, el partido del Gobierno en Argentina. Pero Cabandié no es solo eso. Como puede leerse en su página de Internet, Cabandié es militante de la organización juvenil La Cámpora, presidente del bloque del Frente para la Victoria en la cámara municipal de Buenos Aires. Y sobre todo: es Juan, el nieto recuperado por las Abuelas de Mayo número 74, dentro de una lista de restituciones que el pasado agosto, 30 años después de la dictadura, llegó al nieto 109. Es una de las víctimas más famosas de la dictadura argentina.
La agente ignoraba lo que Juan Cabandié cuenta en su página: “Nací en la ESMA en marzo de 1978. Allí compartí con mi mamá tan solo 20 días. Viví casi 26 años con un nombre que no era propio y creyendo que mis apropiadores eran mis papás. Gracias a la ayuda de Abuelas, supe que era hijo de desaparecidos. Es así que el 26 de enero del 2004 recuperé mi identidad y supe realmente quién era mi verdadera familia”. Desconocía también lo que cuenta la entrada de Wikipedia sobre Juan Cabandié: su padre, Damián Abel Cabandié, fue secuestrado en 1977, cuando tenía 19 años; y su madre, con 17, cuando se encontraba embarazada de Juan. La última vez que la vieron fue en la sala de parturientas de la tremebunda Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), el mayor centro de detención y tortura durante la dictadura militar (1976-1983).
Tal vez la policía solo veía delante de ella a un señor que no tenía la documentación del auto en regla. Hasta que las cartas se pusieron boca arriba. Y entonces, Cabandié le espetó a la agente, sin saber que estaba siendo grabado:
- ¡Te hiciste la guapa! [la valiente] Como el señor --apuntaba a otro agente, al que le estaba grabando-- se hizo el guapo también. Yo en ningún momento te chapié [saqué la chapa, la identificación] con que soy diputado.
-Me faltaste al respeto que es peor, que es otra cosa –le contestó la gendarme--. Creo que es peor todavía, un diputado faltando al respeto y tratando de boludas a las personas.
La agente se refería a una conversación de teléfono que, según reconoció Cabandié acaba de tener con un funcionario, de nombre Martín, a quien le pedía que le aplicaran un “correctivo” a esa agente, porque es una “desubicadita”.
-Era una charla privada mía –respondió Cabandié--. Si la escuchaste es problema tuyo. Te hiciste la guapa.
-Yo no me hice la guapa y vos me estás faltando al respeto.
-Y yo soy más guapo que vos.
-¿Me querés firmar la boleta?
-Porque yo me banqué [aguanté, sufrí] la dictadura…
-Está bien, te felicito…
-Porque yo tengo que estar donde tengo que estar, bancando a los hijos de putas que quieren arruinar este país.
-¿Querés firmar la boleta o no la querés firmar? Yo estoy trabajando.
La escena se convirtió en un vídeo que, debidamente editado, empezó a circular en Internet el viernes por la noche, en plena campaña electoral ante las elecciones legislativas del 27 de octubre. Cabandié reconoció en su página de Facebook que reaccionó “mal”. “Pero el enojo vino de lo injustificado de que me hayan retenido 40 minutos y me hayan querido coimear [chantajear]”. El candidato a diputado nacional indicó que la discusión se produjo “entre febrero y marzo”. “Me quisieron secuestrar [retener] el auto, porque no tenía el comprobante del mes vigente, tenía el anterior”. Y añadió: “Después de tenerme más de 40 minutos retenido sin motivo me preguntaron a qué me dedicaba y les dije que era diputado. (…) Me sentí obligado a llamar a una persona del Ministerio de Seguridad para hacer la denuncia porque tenemos que terminar de deshacernos de estas prácticas de las fuerzas de seguridad del pasado”.
El vídeo se convirtió el sábado en Argentina en uno de los temas más comentados en Twitter. El periodista Gabriel Levinas escribió: “Cabandié tiene sangre azul, una casta con los privilegios que le otorga su condición de víctima y trata a los gendarmes conforme a ello”. Otro periodista, Ernesto Tenembaum, señaló: “El problema del caso Cabandié no es Cabandié, sino la cultura que expresa: un progresismo que se olvidó de todo y banca [apoya] cualquier cosa”. Y Juan Cruz Sanz, también periodista, tuiteó: “¿Sos diputado? ¿Te quiere coimear un efectivo de una fuerza de seguridad? Cerrás la boca y te vas derecho a la fiscalía”.

Desde el bando oficialista, algunos cibernautas aseguran que el vídeo había sido editado y manipulado para perjudicar a Cabandié en plena campaña electoral. Ante eso, el director de cine Juan José Campanella escribió: “Si alguien encuentra el crudo del vídeo Cabandié y es lo contrario a lo que se ve ahora, quiero a ese editor en mi próxima peli. Es un mago”.

jueves, 20 de junio de 2013

Loreta Velázquez, la mujer que fue a la guerra disfrazada de hombre





ABC.ES ABC_ES / MADRID
Día 20/06/2013 

Esta inmigrante cubana no quiso alejarse de su marido cuando se alistó en el Ejército confederado y, con un bigote y una perilla falsas, marchó como Henry T. Buford a la Guerra Civil americana

«La guerra ha empezado y Johnny ha de luchar / quisiera a su lado mis días pasar», decía una vieja canción sobre una de las historias más fascinantes y olvidadas de la Guerra de Secesión: la protagonizada porLoreta Janeta Velázquez. Envuelta en misterio, tachada de mentirosa y prostituta durante años, y con una biografía controvertida, esta inmigrante cubana de Nueva Orleans fue una mujer adelantada a su tiempo que transgredió todas y cada una de las normas de su época. ¿Cómo? Cometiendo la osadía hacerse pasar por un hombre y alistarse como soldado del Ejército confederado para combatir junto a su marido en la Guerra Civil americana.
Aunque Loreta nació en La Habana en 1842, en el seno de una adinerada familia aristocrática, pronto emigró a Estados Unidos. Allí recibió una educación tradicional centrada en formarla como una mujer refinada que supiera coser y tocar el piano. Sin embargo, su fuerte carácter afloró y pronto se distanció del papel que le habían reservado. Primero, cuando en Nueva Orleans se trasladó con su tía y se pasaba los días vistiéndose con la ropa de su primo, y, segundo, cuando sus padres quisieron obligarla con 14 años a casarse con un cubano del que ella no estaba enamorada.
Desobedeciendo a sus padres, Loreta se fugó y se casó con John Williams, un oficial de Texas con el que tuvo tres hijos y que fue el detonante de que esta rebelde llevara a cabo su mayor transgresión.
De Loreta a Henry
Poco después de morir sus tres hijos, su marido decidió alistarse en el Ejército confederado. Loreta, que tenía 19 años, intentó convencerle de que no lo hiciera y, en caso contrario, para que le dejara acompañarle. Pero William no aceptó ninguna de las dos cosas.
Loreta no estaba dispuesta a dejar marchar a su marido y quedarse sola
Loreta no estaba dispuesta a dejar marchar a su marido y quedarse sola en casa, soportando la idea de no volver a verlo jamás, así que se puso en acción: utilizando su riqueza, consiguió reclutar y equipar a un batallón de infantería de 236 soldados, en apenas cuatro días, e ir a Pensacola en busca de William creyendo que aquello agradaría a su marido y les daría la posibilidad de permanecer juntos durante la guerra.
Siendo mujer, sin embargo, aquello no era tan fácil. Se cortó el pelo, se compró un bigote y una perilla falsos, se mancho el rostro, el cuello y las manos para endurecer su aspecto, le encargó a un sastre un uniforme de oficial confederado y, finalmente, se cambió el nombre por el del teniente Henry T. Buford. En un tiempo record, Loreto paso de ser una refinada ama de casa a un duro soldado.
La muerte de su marido
Cuando Loreta llegó a Pensacola, en el estado de Florida, y presentó las tropas a su marido, el cabreo de éste fue monumental porque había desobedecido sus instrucciones. De cualquier forma, el disgusto no le duró mucho al bueno de William, porque falleció poco después a causa de un accidente con su arma de fuego durante un entrenamiento.
En la Guerra Civil americana murieron más de 600.000 personas
Devastada primero por la muerte de sus tres hijos y ahora por el fallecimiento de su amor, Loreto decidió no revelar su verdadera identidad y continuar luchando al frente de su regimiento como si ya nada tuviera que perder, en medio de una guerra en la queperdieron la vida más de 600.000 personas.
Intervino en las batallas de BlackburnŽs Ford, Bull Run, Ball’s Bluff, Fort Donelson y, por último, en Shiloh, donde resultó herida de gravedad. Fue durante su cura cuando el médico descubrió que Henry T. Buford era en realidad una mujer llamada Alice William, nombre que solía utilizar Loreta Velázquez.
De soldado a espía
Después de aquello, Loreta se volvió a casar y sufrir la muerte de su segundo esposo, el capitán Thomas DeCaulp, lo que le hizo regresar al ejército para participar de manera más activa. Tal fue la intensidad con la que vivía que se vio preparada para asumir otro giro en su destino. En Richmond, Virginia, aceptó convertirse en espía de la Confederación, y lo hizo tan bien que fue trasladada a Washington, donde llegó a reunirse con Simon Cameron, secretario de la Guerra del presidenteAbraham Lincoln.
En 1876 publicó su polémica autobiografía, considerada una farsa durante años
Y antes de acabar la guerra, llegó a participar también en la organización de revueltas en Ohio para liberar a los prisioneros de guerra confederados. No había barreras para ella.
La guerra por fin acabó y Loreto se dedicó aviajar por Europa, después vivió en Venezuela y finalmente regreso a Estados Unidos, en un periplo en el que le dio tiempo a casarse otras dos veces y tener un hijo.

Pero las cosas no iban tan bien como ella esperaba y, en 1876, decidió escribir un libro contando sus aventuras para conseguir algunos ingresos: «Una mujer en combate: la historia de las hazañas, aventuras y viajes de la señora Loreta Janeta Velázquez». Algunos estudiosos ven en estas memorias un relato maquillado. Fueron incluso calificadas de farsa durante más de un siglo. Sim embargo, muchos historiadores han descubierto recientemente documentos en los Archivos de la Nación que demuestran que la historia de esta rebelde, cuya muerte se produjo alrededor de 1897, y cuya tumba aún no ha sido encontrada, es cierta… y ocurrió 150 años antes de que el Ejército de los Estados Unidos permitiera legalmente a las mujeres participar en los combates.